Febrero 02
09:44 | Humor
Chanchadas
Un afrodisíaco es cualquier sustancia que realmente o por fantasía popular estimula o aumenta el deseo sexual.
Jorge Sosa
Un afrodisíaco es cualquier sustancia que realmente o por fantasía popular estimula o aumenta el deseo sexual. Uno puede pensar que la palabra afrodisíaco deriva de África, lo que significaría que sólo da resultado en ese continente, pero no es así. Afrodisíaco proviene de Afrodita, divinidad griega y femenina asociada con el amor, la fecundidad y la energía primaveral. Hay distintos tipos de afrodisíacos, algunos que se parecen a los órganos sexuales, como por ejemplo el plátano, los pepinos y el espárrago, o al cuerpo femenino, como las peras, la guitarra y ciertas botellas de licor o perfume. Hay otros de acción central, como el alcohol, el chocolate, el maní, la nuez y algunos picantes. Pero, hasta ahora, no se había descubierto que la carne de cerdo fuese un afrodisíaco. Los expertos, conocedores del tema, dicen que la carne de chancho no produce más que acidez, flatulencia y gordura, pero que no tiene el mismo efecto sexual que una pastilla de eucalipto, o sea, no pasa nada, uno se puede cenar un lechón entero que lo único que va a producir por la noche son provechitos. Estos expertos son seguramente opositores al gobierno kirchnerista, porque no pueden desmentir así como así las palabras de la presidenta, si la presidenta dice que la carne de cerdo remplaza con creces al viagra, no se la puede contradecir. Algunos observadores críticos, que nunca faltan, dicen que es un acuerdo del Gobierno con los del PAPO, productores argentinos de porcinos orgánicos, y que las ventas de carne de chancho han aumentado considerablemente. Cosas de animales. ¿Asno tado que eres un ser dotado? Así que vamos a tener que atender más aquellas frases que incluyen a los puercos, como la que dice “es inútil tirarle margaritas a los chanchos”, ahora hay que tirarles preservativos. También está aquella que dice que “la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer”, vamos a tener que cambiar el término comer por…bua. Y, por último, vamos a tener que alejar a nuestros próceres de estas prácticas tan cochinas, para que no nos arruinen la fiesta, porque es sabido que, “a cada chancho le llega su San Martín”.
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