Mujeres, musas de inspiración
Pintada, dibujada, hecha escultura. La mujer ocupa en el arte un lugar único e inigualable. No sólo por ser exquisita musa de inspiración para más de un artista, sino también por la cantidad de facetas que desarrolla a lo largo de la vida y que se puede evidenciar de manera visual.
MDZ Magazine
Los últimos días de junio se realizó la 19° edición de ArteBa en las instalaciones de La Rural, en el barrio de Palermo de Capital Federal. En su gigantesco despliegue se podían observar obras de arte que llevaron destacadas galerías, en su gran mayoría nacionales y algunas de Latinoamérica.
Entre el sinfín de temáticas que puede abordar un artista a la hora de producir su obra, muchos caen rendidos ante la cautivante imagen de la mujer. Cada una de ellas única, no sólo en su forma sino también en las sensaciones que transmite. Entonces, a lo largo de una inmensidad de cuadros, esculturas e instalaciones, se hacía presente el propio néctar de las diosas, esta vez disfrazado de niña, mujer, amante, madre. En trazos de nombres indiscutibles como Marta Minujín, Luis Felipe Noé, entre otros.
La mujer devela sus miles de caras a través del arte, o es quizás ésta la que logra descifrarlas y congelarlas en el instante de la creación. Sea uno u otro el camino el resultado siempre otorga una mirada nueva, nunca antes vista, que si no prestamos atención puede hasta escapársenos a quienes estamos observándola.
En las pinturas se ven situaciones cotidianas en las que la mujer entrega cierta esencia del momento, de actitud simple y femenina, repetida una y mil veces en el pasar de los días.
Si se detiene la mirada sobre alguna de ellas, quizás nos identifiquemos en esa situación y terminemos reviviendo la escena, en las realidades de cada uno. Porque hasta podemos tomar de estos cuadros aquellas sensaciones que más no subyuguen para recrear nuestra propia esencia de mujeres musas, mujeres creadoras.
Quizás todas esas caras y cuerpos femeninos que nos muestran los cuadros terminen siendo una sola mujer. Sería una enorme mujer con tantas cualidades como pueden llegar a ser siquiera pensadas.
Y quizás así seamos todas. En algún lugar escondemos esos cientos de secretos que develaremos en el transcurso de la vida, que nos harán ser la amante más perfecta, la modesta tejedora, la cruel hiena en una cama, la cálida sonrisa, la más imponente figura, la parecida a todas, la que cose, la sensual silueta, la pensante que mira la ventana, la que se acaricia, la que espera, la colorida, la borrosa…
Entre tantas versiones femeninas se nos ocurre jugar a construirnos, pintarnos y hasta incluso hacer una gigante escultura de algún gesto atrapante. Porque el sólo hecho de ser mujeres nos permite inventar cada día una nueva cara para mostrarle al mundo.




